Seis consecuencias del «brexit» para el comercio electrónico en España

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Mañana se celebra el referéndum sobre la salida de Reino Unido dentro de la Unión Europea, el popularmente conocido como brexit. En el caso de que finalmente se produzca, ¿cómo afectaría al comercio electrónico?


Con el objetivo de dar respuesta a esta pregunta, Trusted Shops ha publicado seis puntos para explicar cuáles serían las consecuencias del brexit para las transacciones transfronterizas de los comercios en línea europeos.


Los británicos seguirían siendo miembros de la UE durante un tiempo, pero los comerciantes on line deberán adaptarse a esta nueva situación. El brexit supondría un trato propio de tercer país para Reino Unido. Además, con la pérdida de su acceso sin restricciones a la UE, el Reino Unido perdería a sus principales socios comerciales: China y EE.UU., pero el brexit esconde otros peligros y consecuencias para el comercio electrónico en España:


1-. Impuestos de aduanas e impuesto sobre el valor añadido sobre la importación.
Una de las consecuencias del brexit sería los impuestos de aduana. Los clientes de comercios españoles que vivan en el Reino Unido tendrían que pagar impuestos de aduanas e impuesto sobre el valor añadido sobre la importación por las compras realizadas en España. Esto significa que las compras transfronterizas serán más caras, por lo que serán menos atractivas para los clientes del Reino Unido, y viceversa. Asimismo, la burocracia se complicaría.


2-. Costes de exportación elevados.
En el caso de los pequeños y medianos comercios, les podría resultar difícil aguantar los costes, ya que, al contrario de las grandes empresas, no les resultará tan fácil desarrollar cooperaciones estratégicas bilaterales y cooperaciones en el ámbito de la distribución.


3-. Problemas relacionados con la protección de datos.
En cuanto a la protección de datos también se consideraría al Reino Unido como tercer país. Apenas habrá cambios notables en lo referente a la transferencia de datos a los proveedores de servicios británicos, puesto que no cabe esperar que el Reino Unido pase a formar parte de la lista de países «seguros». A estos países se les aplican, conforme a las normas de la UE, las de un nivel adecuado de normas relativas a la protección de datos, por eso la transferencia de datos se tratará como un intercambio dentro de la UE. Pero esto es algo que tampoco se considera seguro.


4-. Repercusiones sobre la legislación.
Los ámbitos legislativos que afectan a las tiendas en línea se han armonizado actualmente en gran parte. Con la directiva sobre derechos de los consumidores, acaban de unificarse los derechos de los consumidores lo más posible. También se ha armonizado totalmente el derecho de la competencia.


«Armonización» significa también siempre jurisdicción del Tribunal de Justicia. En caso de salida, con el correspondiente acuerdo, los tribunales británicos no tendrían que orientarse por las sentencias del TJE. Con el tiempo, esto podría ocasionar divergencias en cuanto a la interpretación de normas armonizadas, así como de la legislación futura. No se puede excluir una modificación drástica, ya que hasta la fecha el Reino Unido, en la mayoría de los casos, apenas ha hecho uso del margen de flexibilidad en la aplicación de las normativas relevantes para el comercio electrónico.


5-. ¿Qué tienen que hacer los comerciantes españoles?
Si los británicos no optan por la permanencia, se estipularía un plazo de dos años como «plazo de preaviso de extinción de contrato». Durante este tiempo deberían llevarse a cabo negociaciones sobre el acuerdo de salida. El resultado de estas negociaciones determinarán qué repercusiones concretas podría tener el brexit tanto para el Reino Unido, como para la UE. Los comerciantes deberían realizar un seguimiento minucioso de los las negociaciones entre la UE y Gran Bretaña y
aprovechar este tiempo para analizar el papel del mercado del Reino Unido para su negocio.


6-. ¿Con qué se encontrará el consumidor?
En el peor de los casos desaparecerían completamente todos los privilegios que el mercado interior europeo ofrece. Así, cuando un consumidor español compre en una tienda on line británica por un importe superior a 22 euros, se aplicará el impuesto sobre el valor añadido sobre la importación del 21%. Si el consumidor realiza una compra superior a 150 euros, tendrá que pagar tanto impuestos sobre el valor añadido sobre la importación como aranceles. Además, se podría dar el caso de que algunos productos no puedan comprarse, ya que solo pueden comercializarse legalmente en la UE cuando llevan la declaración CE de conformidad.


En el mejor de los casos, si el brexit llega, pero la UE y el Reino Unido contraen una especie de acuerdo de libre comercio, podría producirse una adhesión al Espacio Económico Europeo, como es el caso de Noruega. Esto quiere decir que el Reino Unido debería armonizar la legislación en el marco de la libre circulación de personas, mercancías, servicios y capital y reconocer la soberanía de la legislación europea en estos ámbitos legislativos. En tal caso, se mantendrían las ventajas del mercado interior comunitario, salvo algunas excepciones.


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Logística Profesional
NÚMERO 255-256 // 2020
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